El 30 de Octubre, fuimos ocho personas a señalizar el campo para la Halloween – II Tirada 3D, saliendo varios a las 4 del estadio para encontrarnos con Juan José Castellano, quien se encargó de guiarnos por el terreno. No esperaba que el terreno resultara ser tan inclinado, lo cual convirtió la actividad en una caminata ideal –resbalones incluidos-.
Tras unos minutos de organización, empezamos la tarea cargados con sachos, tubos, cintas, tijeras y martillo como mejor pudiéramos llevarlos. El camino empezó como un recorrido de campo común, sin problemas sobre las características del relieve y fue complicándose poco a poco hasta llegar a un camino de tierra que trepaba la ladera por la que pasáramos permitiendo sólo el paso a una persona; fue ahí donde los portadores de los tubos encontramos en ellos una utilidad extra aparte de, simplemente, llevarlos.
El terreno era interrumpido por matorrales, como es de esperar, que escondían alguna araña de tamaño medianamente considerable y zarzas desagradables. Por comodidad, seguridad y un poco de enfado de vez en cuando, cortamos las molestas espinas y las puntas de las pitas y las apartamos del camino sin olvidarnos de recibir algún que otro pinchazo.
Tras varias protestas, leves incidentes, risas y muchos lazos, cortes y martillazos, la corta jornada acabó con el camino dispuesto para el día siguiente y un intenso día de diversión y tiro con arco en su estado más puro.
Al día siguiente, otro grupo de personas nos esforzamos en madrugar para llegar al campo a las siete y terminar de montarlo. Tras dos horas de trabajo, varias subidas y bajadas por el campo y alguna confusión sobre la diana de turno, éste estuvo definitivamente preparado para lo que sería una calurosa jornada.
El sol brillaba demasiado para el gusto de muchos participantes cuando nos preparamos cada patrulla en la diana que tocaba. El recorrido se componía de doce puestos a los que se daría dos vueltas, terminando por transportar la diana donde finalizara cada patrulla hasta la entrada para abaratar esfuerzos. El día empezó con algunas tempranas negaciones a terminar el recorrido, presagio de los efectos del calor durante la mañana. No fue el carácter geográfico del recorrido sino el clima lo que provocó el cansancio y la desesperación de los arqueros, provocando que muchos no pudieran o quisieran terminar la segunda ronda; muchos agradecemos haber podido realizarla gracias a las botellas de agua repartidas al comienzo del campo de tiro.
Fue una experiencia dura, aunque no la peor que hayamos realizado como club, en la que cada participante se enfrentó a las dificultades de un terreno notablemente inclinado bajo un Sol justiciero, poniendo a prueba no sólo su puntería sino su condición física, que terminó en el prometido asadero.
Para relajarnos de una mañana agotadora, pudimos disfrutar de la piscina, comida, música y diversión de Casa Ellingson, lo cual reanimó los ánimos durante algunas horas. Los disfraces, variables desde Steve Hurckle blanco hasta un equipo de dos vampiresas y su víctima pasando por una demonia, fueron una parte importante de la diversión de la noche.
Como agridulce anécdota queda la desaparición temporal de las llaves del coche de Fernando, misteriosamente separadas del llavero y encontradas al día siguiente en las escaleras de la piscina, suceso que impidió la entrega de los diplomas correspondientes a cada premio aunque no desmereciera en absoluto la ceremonia de entrega.
Un poco de Singstar, comida, mucha diversión –y sí, cansancio- fueron las marcas de esta noche de Halloween bajo una Luna casi llena y amarrilla en la madrugada.
Enhorabuena a los organizadores de ambos eventos, esperamos la repetición. :P
Sandro Doreste |